Nueve días en las montañas: cómo Jocotoco combate los incendios

Durante nueve días, nuestro equipo combatió un incendio en las montañas de Guartiguro, en el sur de Ecuador. Sesenta y cinco personas participaron en las labores de combate. Nueve de ellas eran guardaparques de Jocotoco, guiados por satélites que les alertaban sobre la dirección en la que avanzaban las llamas.

Su misión: mantener el fuego alejado del hábitat de la Estrella de Garganta Azul (Oreotrochilus cyanolaemus), un colibrí en Peligro Crítico de extinción cuya distribución se limita a 63 km².

La reserva Cerro de Arcos es el único refugio del colibrí Estrella de Garganta Azul. Gracias a la protección y restauración de su hábitat por parte de Jocotoco, su población ha aumentado de entre 80 y 110 individuos en 2023 a al menos 124 en la actualidad. Sin embargo, este avance, logrado con tanto esfuerzo, sigue siendo vulnerable: un incendio se desató cerca de la reserva, quemando páramo y bosque nativo y amenazando un hábitat crítico para la especie.

Estrella de Garganta Azul (Oreotrochilus cyanolaemus), un colibrí endémico de Ecuador y En Peligro Crítico de extinción.

La respuesta al incendio reunió a 31 bomberos, 25 personas de comunidades vecinas y 9 guardaparques de Jocotoco, algunos de los cuales llegaron desde otras reservas. Mientras las llamas se extendían por las laderas, los guardaparques trabajaron para contener el fuego y evitar que cruzara la cresta de la montaña hacia nuestra reserva.

La tecnología ayudó al equipo a actuar de manera preventiva. Mientras los satélites de acceso público detectaban el incendio, Satellites on Fire simulaba su posible propagación, lo que permitió al personal de campo de Jocotoco anticipar sus movimientos y ubicarse en los lugares donde más se necesitaba intervenir.

Al final, se estima que se quemaron 600 hectáreas de páramo y bosque nativo. Sin embargo, el fuego nunca cruzó la cresta de la montaña hacia nuestra reserva, lo que permitió proteger un hábitat crítico para la población de la Estrella de Garganta Azul, que se encuentra en recuperación.

«La tecnología nos ayudó a comprender cómo evolucionaba el incendio, identificar las zonas de mayor actividad del fuego y orientar los esfuerzos en el terreno», explica Luis Medina, coordinador del programa Chilla–Fierro Urco de Jocotoco. La información satelital y la dedicación de las personas en el terreno trabajaron de la mano para proteger este refugio irremplazable.

Los incendios son una amenaza recurrente en esta zona. De los 51 incendios registrados alrededor de nuestras reservas desde febrero de 2024, 33 comenzaron durante la estación seca, entre septiembre y diciembre. Por eso, nuestros guardaparques se capacitan cada año para prevenir y combatir incendios, y ayudan a las comunidades vecinas a fortalecer la prevención. Estos esfuerzos aumentan la resiliencia frente a futuros desafíos.

Para una especie con un área de distribución tan reducida como la de la Estrella de Garganta Azul, un solo incendio puede destruir una parte significativa del hábitat que le queda. Las áreas protegidas más extensas y conectadas reducen el riesgo: también pueden quemarse, pero tienen mayor capacidad para absorber los daños y recuperarse después.

Los próximos meses hacen que la protección de estas áreas sea aún más urgente: el mundo se prepara para uno de los fenómenos de El Niño más intensos de los últimos años. Los páramos y bosques saludables funcionan como esponjas, absorbiendo y regulando el agua tanto durante las sequías como durante las lluvias intensas, y podrían así mitigar los fuertes efectos previstos de El Niño.

La temporada de incendios aún no termina. Nuestro equipo seguirá defendiendo hábitats críticos tanto para las especies como para las personas: capacitando a guardaparques y comunidades vecinas para prevenir y combatir incendios. Y ayudaremos a recuperar las áreas quemadas. Estas montañas forman parte de un patrimonio natural que nuestros hijos merecen heredar. Queremos que la Estrella de Garganta Azul siga aquí cuando vengan a buscarla.

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