Estos hallazgos revolucionarios fueron publicados en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, Nature, y destacados por el New York Times. Ahora, un nuevo estudio publicado en Ecological Applications se centra específicamente en la recuperación de las ranas en esas mismas selvas tropicales. Sorprendentemente, las ranas, algunas de las especies de fauna silvestre más sensibles y amenazadas, pueden recuperarse casi por completo durante esos mismos 30 años de regeneración del bosque. Una vez más, la evidencia demuestra que la naturaleza puede recuperarse rápidamente si le damos la oportunidad.
El estudio, realizado por científicos liderados por Karla Neira-Salamea como parte del equipo de investigación Reassembly, registró 21 especies de ranas del sotobosque. Diecinueve de esas especies fueron encontradas en parcelas de investigación de bosque maduro, en comparación con 17 especies encontradas en bosques en regeneración, lo que demuestra hasta qué punto los bosques en recuperación pueden parecerse a los bosques maduros en un período relativamente corto.
Las ranas se encuentran entre los mejores indicadores de la salud del bosque, porque son altamente sensibles a los cambios en su entorno. Su regreso indica que el bosque está recuperando las condiciones necesarias para sustentar una amplia variedad de especies silvestres.
“La regeneración de un bosque significa mucho más que simplemente volver a hacer crecer los árboles”, explica Karla Neira-Salamea. “Con el tiempo, se reconstruye un ecosistema cada vez más complejo, capaz de sustentar comunidades animales diversas”.
Muchas especies de ranas del Chocó están amenazadas. De las 21 especies encontradas en este estudio, cinco están clasificadas como En Peligro Crítico, En Peligro o Vulnerables. Cuatro de las cinco especies de ranas amenazadas registradas en el estudio pertenecen al género Pristimantis.
“Las ranas del género Pristimantis son especialmente extraordinarias porque se desarrollan directamente en el suelo del bosque, sin pasar por una etapa acuática como renacuajos”, explica Karla. “Sus huevos dependen de las condiciones frescas y húmedas de los bosques intactos, lo que las hace especialmente sensibles a los cambios en el hábitat”. Una vez más, el regreso de las ranas Pristimantis constituye una señal clara de que el bosque en recuperación puede sustentar niveles saludables de fauna silvestre”.
Los resultados también revelan una razón importante para esta recuperación. Los bosques en regeneración estudiados no estaban aislados. Por el contrario, formaban parte de un paisaje en el que aproximadamente el 70 % del área circundante permanecía cubierta por bosques de más de 40 años. Estos bosques maduros probablemente actúan como refugios y como fuentes desde las cuales la fauna silvestre puede recolonizar las áreas en recuperación.
“Nuestros resultados no significan que podamos simplemente abandonar los terrenos degradados y esperar que la biodiversidad regrese en todas partes”, explica Karla. “La regeneración natural tiene muchas más probabilidades de éxito cuando los bosques maduros están protegidos y el paisaje permanece conectado, permitiendo que las especies regresen a los bosques en recuperación”.
En el Chocó ecuatoriano, donde ya se ha perdido más del 60 % del bosque original, los terrenos que anteriormente fueron talados y los bosques en regeneración constituyen valiosos activos para la conservación. Cuando se protegen junto con los bosques maduros, pueden desempeñar un papel fundamental en la restauración de la biodiversidad.
Leonardo de la Cruz, originario de la comunidad cercana a Canandé, es uno de los autores del estudio. Jocotoco capacitó a Leonardo para realizar investigaciones prácticas de campo, monitoreo de hábitats y manejo de fauna silvestre. Su liderazgo en el estudio refleja uno de los principios fundamentales de Jocotoco: invertir en la capacidad científica local mediante la capacitación de miembros de las comunidades para trabajar junto a investigadores nacionales e internacionales contribuye al éxito de la conservación.
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